El mercado del Aceite de Oliva en Vietnam
Vietnam se está convirtiendo en un destino interesante para las empresas españolas de aceite de oliva. El crecimiento de su clase media, la expansión de los supermercados y la búsqueda de alimentos asociados a la salud favorecen el desarrollo de una categoría todavía minoritaria, pero cada vez más reconocible. España ya ocupa una posición de liderazgo como proveedor. La siguiente oportunidad consiste en transformar esa ventaja en marcas capaces de generar reconocimiento, confianza y valor añadido.
Este análisis toma como referencia el estudio sobre el mercado del aceite de oliva en Vietnam publicado por ICEX España Exportación e Inversiones y lo complementa con una revisión propia de supermercados, tiendas online, medios y materiales comerciales vietnamitas.
Vietnam, un mercado emergente que comienza a consolidarse
El aceite de oliva todavía ocupa una posición reducida dentro del mercado vietnamita de aceites comestibles. Su precio, su procedencia importada y su asociación con la alimentación saludable hacen que se perciba como un producto de mayor valor que los aceites utilizados habitualmente en la cocina local.
Esta limitada penetración debe interpretarse dentro de una categoría en proceso de desarrollo. La urbanización, la mejora del poder adquisitivo y la exposición a nuevas tendencias alimentarias están favoreciendo la incorporación de productos europeos, especialmente entre consumidores jóvenes, profesionales y familiarizados con estilos de vida internacionales.
Vietnam carece de producción local de aceite de oliva, por lo que el mercado depende completamente de las importaciones. La oferta llega mediante dos vías principales: marcas que envasan el producto en origen y empresas vietnamitas que importan aceite a granel para embotellarlo localmente.
La evolución de las importaciones muestra una tendencia favorable tanto para el aceite de oliva como para el aceite de orujo de oliva. El primero concentra el posicionamiento saludable y premium, mientras que el segundo facilita el acceso a la categoría mediante un precio más asequible y una mayor orientación hacia la cocina y el canal profesional.
Vietnam todavía no es un destino de consumo masivo, pero ofrece oportunidades para las empresas que sepan posicionarse durante una etapa en la que el consumidor comienza a familiarizarse con el producto, sus categorías y sus usos.
España lidera las importaciones de aceite de oliva
España se ha consolidado como el principal proveedor de aceite de oliva de Vietnam. Italia constituye su competidor más visible y conserva una fuerte asociación cultural con el producto, mientras que otros países mediterráneos ocupan posiciones secundarias.
La ventaja española se apoya en su capacidad de suministro, una relación calidad-precio competitiva y la creciente aceptación del origen España entre importadores, distribuidores y consumidores.
Sin embargo, una parte importante del aceite español no llega al mercado bajo la marca de la empresa que lo ha producido. Algunos importadores vietnamitas compran aceite a granel, lo envasan en destino y lo comercializan mediante marcas locales o identidades creadas específicamente para el país.
Olivoilà, Kiddy y Tuong An son ejemplos de marcas con aceite de procedencia española que se embotella localmente. Este modelo facilita la adaptación del producto a los formatos, precios y canales vietnamitas, aunque también puede reducir la visibilidad del productor y concentrar el valor comercial en el embotellador local.
“España ya lidera el suministro de aceite de oliva en Vietnam; la siguiente oportunidad consiste en convertir ese liderazgo en marcas reconocibles, bien adaptadas y capaces de generar mayor valor añadido”.
La promoción institucional también ha contribuido a reforzar la presencia española. Las acciones profesionales organizadas por ICEX y la Oficina Económica y Comercial de España en Ho Chi Minh han presentado el aceite de oliva como uno de los productos representativos de la gastronomía española ante importadores, distribuidores, responsables de restauración y medios especializados.
La posición alcanzada proporciona una base favorable para las empresas españolas. El reto consiste ahora en avanzar desde el liderazgo como país proveedor hacia un reconocimiento más amplio de sus marcas y de su cultura oleícola.
Quién compra aceite de oliva en Vietnam
El consumo se concentra principalmente en las grandes ciudades, donde se encuentran los hogares con mayor poder adquisitivo, los supermercados modernos, las tiendas gourmet y buena parte de la restauración internacional.

La expansión urbana de Hanói y el desarrollo de sus infraestructuras acompañan la aparición de nuevos hábitos de consumo. Foto: NKSTTSSHNVN / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
El consumidor más receptivo suele disponer de una renta media o alta y mostrar interés por la alimentación saludable, el bienestar y los productos importados. Las mujeres profesionales que participan en las decisiones de compra del hogar ocupan un lugar especialmente relevante dentro de este público.
También forman parte de la demanda los residentes extranjeros, los turistas, los vietnamitas que han vivido fuera del país y los consumidores expuestos a estilos de vida internacionales a través de internet, la gastronomía y las redes sociales.
Para este público, el aceite de oliva todavía no funciona como una grasa de uso cotidiano. Se compra principalmente para utilizarlo en crudo, preparar ensaladas, completar platos considerados saludables o incorporarlo en pequeñas cantidades a la alimentación familiar. Esta orientación hacia un consumo asociado al bienestar también ha favorecido la aparición de referencias dirigidas a públicos muy específicos, como la alimentación complementaria infantil, donde el aceite de oliva comparte espacio con aceites de salmón, nuez, sésamo o gấc.
El canal Horeca también contribuye a normalizar su consumo. Los hoteles, restaurantes mediterráneos y establecimientos internacionales integran el producto con mayor naturalidad y ayudan a presentarlo dentro de una experiencia gastronómica completa.

Hanói concentra una parte importante del consumo de alimentos importados en el norte de Vietnam. Mapa adaptado por Cara Pública a partir de una obra de Lưu Ly / Wikimedia Commons, CC BY 3.0.
La salud ya forma parte de la percepción del producto
El consumidor vietnamita ha recibido abundante información sobre la relación entre el aceite de oliva y la salud. Los medios locales publican contenidos sobre grasas monoinsaturadas, antioxidantes, polifenoles, alimentación mediterránea y bienestar cardiovascular.
El aceite de oliva virgen extra comienza a identificarse como la categoría de mayor calidad y como aquella que conserva una mayor proporción de compuestos naturales. Las expresiones Extra Virgin Olive Oil y EVOO aparecen cada vez con más frecuencia en medios, tiendas y materiales comerciales.
Esta asociación saludable favorece la introducción del producto, pero también ha propiciado mensajes excesivos. Algunas publicaciones y fichas comerciales le atribuyen efectos directos sobre la inmunidad, la pérdida de peso, la prevención de enfermedades, el desarrollo infantil o la belleza de la piel y el cabello.
La popularidad de estos mensajes no significa que puedan trasladarse automáticamente al etiquetado o a la publicidad de una marca. Cualquier declaración relacionada con la salud debe comprobarse conforme a la normativa vietnamita y estar respaldada por la naturaleza, la composición y la documentación del producto.
La comunicación más sólida será aquella que explique el aceite con claridad, utilice atributos verificables y lo sitúe dentro de una alimentación equilibrada. En Vietnam ya existe una percepción general positiva de la categoría. El reto consiste en convertir esa idea amplia en confianza hacia un origen, una calidad y una marca concretos.
Formatos pequeños y sabores suaves para entrar en el mercado
Las botellas de 250 y 500 ml son las presentaciones que mejor se adaptan al consumo doméstico vietnamita. También aparecen referencias de 100 o 125 ml, especialmente en productos infantiles, compras de prueba o aceites de mayor precio.
Los formatos pequeños reducen el desembolso inicial, facilitan que el consumidor descubra una categoría todavía poco habitual y se adaptan a un uso ocasional. También ayudan a conservar mejor un aceite que puede permanecer abierto durante más tiempo que en los países con una cultura de consumo más desarrollada.
Las botellas de mayor capacidad se dirigen a consumidores familiarizados con el producto, mientras que los formatos grandes se concentran principalmente en hoteles, restaurantes, catering y establecimientos profesionales.
En el segmento premium analizado por el ICEX, el vidrio continúa transmitiendo una mayor percepción de calidad y confianza. Los materiales alternativos pueden encontrar su espacio en gamas orientadas al precio, al consumo frecuente o al canal profesional, siempre que sus prestaciones técnicas y su diseño resulten coherentes con el posicionamiento.
El sabor constituye otro factor decisivo. El consumidor vietnamita muestra preferencia por aceites suaves, con un amargor y un picor moderados. En las fichas comerciales se repiten expresiones equivalentes a “ligero”, “agradable”, “sin aroma intenso” o “no altera el sabor del plato”.
Esto no significa que los AOVEs de carácter intenso carezcan de oportunidades. Un aceite de frutado verde, amargo y picante puede encontrar su lugar en tiendas gourmet, restauración y consumidores especializados. Sin embargo, necesitará mayor educación sensorial, degustaciones y recomendaciones claras sobre sus usos y maridajes.
Para una empresa que busca una primera implantación, una referencia suave en 250 o 500 ml puede funcionar como puerta de entrada. Las gamas más intensas pueden incorporarse posteriormente para consumidores que hayan desarrollado una mayor familiaridad con la categoría.
Esta realidad conecta con un aspecto que todavía requiere explicación en numerosos mercados: el picor y el amargor son atributos positivos del AOVE, aunque su valor debe comunicarse de acuerdo con la cultura gastronómica del consumidor.
Qué revela el packaging del aceite de oliva en Vietnam
La observación de supermercados y tiendas online muestra un packaging dominado por los códigos mediterráneos tradicionales. Predominan las botellas de vidrio oscuro, las etiquetas en tonos verdes, negros y dorados, las referencias visuales al olivar y un uso frecuente de banderas, medallas o sellos para reforzar la percepción de calidad y origen.
Esta relativa homogeneidad deja margen para propuestas más contemporáneas. Una marca española puede diferenciarse mediante una identidad más limpia y una mejor organización de la información, siempre que mantenga visibles aquellos elementos que el consumidor vietnamita ya asocia con el aceite de oliva: el origen español, la categoría Virgen Extra y un mensaje sencillo sobre calidad y uso culinario.
España ya lidera el origen; el siguiente reto es construir marca
La investigación del mercado vietnamita confirma que el origen español y la categoría Virgen Extra funcionan como dos de los principales indicadores de calidad para el consumidor. Ambos atributos resultan más inmediatos y comprensibles que otros argumentos técnicos, como las variedades, las notas de cata o las denominaciones de origen.
Sin embargo, el liderazgo como país proveedor no siempre se traduce en el mismo reconocimiento para las marcas españolas. Italia continúa disfrutando de una fuerte asociación cultural con el aceite de oliva gracias a décadas de presencia internacional y a marcas ampliamente reconocidas.
Esta situación representa una oportunidad. El consumidor vietnamita ya identifica positivamente el origen español; el siguiente paso consiste en transformar esa confianza inicial en marcas capaces de construir una identidad propia. El packaging desempeña aquí un papel decisivo: comunicar claramente el origen sin renunciar a una personalidad diferenciada, una historia auténtica y un lenguaje visual reconocible.
“España ya ha conquistado la confianza como origen. El siguiente desafío consiste en conseguir que el consumidor recuerde también el nombre de sus marcas.”
Cómo entrar en el mercado vietnamita sin perder el valor de la marca
Vietnam depende de las importaciones para abastecer su mercado de aceite de oliva, por lo que el importador local desempeña un papel fundamental. Además de introducir el producto en los canales de distribución, suele encargarse de los registros administrativos, la documentación aduanera, la adaptación del etiquetado y buena parte de la relación con las autoridades.
Para muchas empresas españolas, la primera decisión estratégica aparece incluso antes de cerrar el acuerdo comercial: ¿exportar el producto ya envasado o suministrar aceite para su embotellado en Vietnam?
Ambos modelos conviven actualmente en el mercado. Exportar el producto terminado permite controlar el packaging, el posicionamiento y la identidad de marca. En cambio, el suministro a granel facilita la adaptación a formatos, precios y canales locales, aunque parte del valor añadido termina desplazándose hacia el embotellador vietnamita.
Marcas como Olivoilà, Kiddy o Tuong An muestran que el aceite español puede llegar al consumidor bajo identidades creadas específicamente para el mercado vietnamita. Para muchas almazaras, esta puede ser una vía de entrada. Para otras, el verdadero objetivo consistirá en construir una marca propia reconocible desde el primer momento.

El transporte fluvial y marítimo desempeña un papel esencial en la entrada de mercancías importadas al mercado vietnamita. Foto: Nguyen Duc Toan / Pexels.
Más que vender aceite, construir una marca
Vietnam todavía se encuentra en una fase de desarrollo dentro de la categoría del aceite de oliva. Precisamente por ello ofrece una oportunidad especialmente interesante para las empresas capaces de posicionarse antes de que el mercado alcance una mayor madurez. En esta etapa, el consumidor aún está formando sus preferencias y muchas de las marcas que hoy resultan familiares todavía están construyendo su identidad.
La calidad del producto seguirá siendo el punto de partida, pero difícilmente será suficiente por sí sola. El éxito dependerá cada vez más de la capacidad para transmitir confianza, explicar el valor del origen, facilitar la comprensión del producto y adaptarse a una cultura gastronómica diferente sin renunciar a la personalidad de la marca.
El aceite de oliva español parte de una posición privilegiada. España ya es el principal proveedor del mercado vietnamita y goza de una percepción positiva entre importadores y consumidores. El siguiente paso consiste en transformar ese liderazgo comercial en marcas memorables, capaces de ser reconocidas, recomendadas y elegidas por encima de otras alternativas.
En los mercados emergentes, el momento en el que una categoría comienza a consolidarse suele ser también el momento en el que se construyen las marcas que la liderarán durante los próximos años. Vietnam ofrece hoy esa oportunidad.
En Cara Pública ayudamos a productores y envasadores de aceite de oliva a desarrollar marcas y packagings preparados para competir en mercados internacionales, transformando el origen y la calidad del producto en propuestas capaces de generar confianza desde el primer vistazo.

Este artículo ha sido elaborado por Cara Pública con fines informativos y divulgativos. Aunque se ha revisado con atención, su contenido no sustituye el asesoramiento profesional específico en materia legal, normativa, comercial o técnica.
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