El mercado del Aceite de Oliva en Irlanda
Irlanda no produce aceite de oliva y depende completamente de las importaciones para abastecer su mercado. España ocupa una posición dominante como proveedor, pero el liderazgo en volumen convive todavía con un reto importante: conseguir que el origen español alcance en el lineal la misma percepción de valor que tradicionalmente ha acompañado al aceite italiano.
España domina un mercado completamente dependiente de las importaciones
Irlanda no cuenta con producción propia de aceite de oliva, por lo que todo el producto consumido en el país procede del exterior. Esta circunstancia convierte al mercado irlandés en un destino especialmente dependiente de sus principales países proveedores.
España ocupa una posición claramente dominante. Según el estudio elaborado en 2025 por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Dublín, el aceite español representa alrededor del 80 % de las exportaciones de aceite de oliva hacia Irlanda, tanto en valor como en volumen.
En 2024, el mercado irlandés alcanzó aproximadamente los 64 millones de euros, con unos 4,2 millones de litros vendidos. Sin embargo, el crecimiento de los últimos años se ha producido fundamentalmente en valor: entre 2020 y 2024 las ventas aumentaron alrededor de un 50 %, mientras el volumen se mantuvo relativamente estable.
El dato refleja un mercado consolidado, en el que el aceite de oliva ya forma parte habitual de la cesta de la compra, pero donde el crecimiento no depende tanto de incorporar nuevos consumidores como de la evolución de los precios, los formatos y el valor percibido del producto.
“España vende la mayor parte del aceite de oliva que consume Irlanda, pero todavía tiene margen para convertir ese liderazgo comercial en un liderazgo de percepción”.
El aceite de oliva ya forma parte de la dieta irlandesa
La gastronomía irlandesa ha estado tradicionalmente ligada al consumo de mantequilla y otras grasas. Sin embargo, durante los últimos años el aceite de oliva se ha consolidado como una alternativa conocida y habitual para un número creciente de consumidores.
El consumo per cápita de aceite de oliva se sitúa aproximadamente en 0,9 kg por persona y año. Se trata todavía de una cifra reducida frente a los países mediterráneos, pero suficiente para considerar que el producto ha dejado de ser un ingrediente desconocido o excepcional dentro del mercado.
La preocupación por una alimentación más saludable y la difusión de la dieta mediterránea han contribuido a esta evolución. Al mismo tiempo, el consumidor irlandés continúa siendo sensible al precio, especialmente después del fuerte encarecimiento experimentado por el aceite de oliva durante las últimas campañas.
Esta sensibilidad ha favorecido también el crecimiento de otros aceites vegetales, especialmente el aceite de colza, producido localmente y comercializado a precios generalmente inferiores.
Un consumidor que prefiere sabores más suaves
Uno de los aspectos más particulares del mercado irlandés se encuentra en las preferencias sensoriales. Según el ICEX, una parte importante de los consumidores considera que el sabor del Aceite de Oliva Virgen Extra puede resultar demasiado intenso frente a otros aceites de oliva más suaves.
Esta preferencia ayuda a explicar la presencia significativa de aceites de oliva refinados y mezclados en los lineales, que conviven con el AOVE incluso dentro de gamas de precios similares.
El uso también continúa siendo relativamente conservador. El aceite de oliva se emplea principalmente para aliñar, acompañar ensaladas o terminar determinados platos, aunque progresivamente aumenta su utilización como ingrediente para cocinar.
Este comportamiento ha favorecido además la aparición de productos adaptados a usos muy concretos: aceites infusionados con ajo, chile, hierbas o trufa, así como diferentes aceites destinados específicamente a cocinar, aliñar o finalizar platos.
El formato se convierte en parte de la estrategia de precio
El lineal irlandés muestra una variedad de capacidades mucho mayor que la que tradicionalmente encontramos en los países productores. Junto a los formatos de 750 ml y un litro aparecen botellas de 500 ml, 250 ml e incluso formatos todavía más pequeños.
La reducción del tamaño permite mantener un precio de compra accesible aunque el precio por litro sea considerablemente superior. En un mercado sensible al coste del aceite de oliva, el formato se convierte así en una herramienta comercial importante.
La observación del catálogo actual de Tesco Irlanda confirma esta tendencia. La cadena comercializa AOVE en diferentes capacidades y conviven referencias económicas con productos de sus gamas superiores. Su AOVE estándar de marca propia en 500 ml se comercializa actualmente en torno a 9 €/litro, mientras un Tesco Finest Spanish Extra Virgin Olive Oil de la misma capacidad alcanza aproximadamente los 16 €/litro.
La diferencia no se construye únicamente mediante el producto. En la referencia premium, Tesco identifica claramente el origen español y acompaña el aceite de un pequeño relato sensorial, describiendo notas de plátano maduro, manzana y almendra y proponiendo usos gastronómicos concretos.
El aceite en spray ya forma parte del lineal
Otro formato que ha ganado visibilidad es el aceite de oliva en spray. El propio estudio del ICEX ya lo señalaba como una de las tendencias del mercado, relacionada con la búsqueda de formatos eficientes y con un mayor control sobre la cantidad utilizada.
Actualmente pueden encontrarse diferentes referencias en las principales cadenas. Tesco Irlanda comercializa, por ejemplo, Don Carlos Extra Virgin Olive Oil Spray en formato de 200 ml.
El spray resulta especialmente coherente con un mercado en el que el aceite de oliva se utiliza en cantidades relativamente pequeñas y donde el consumidor presta atención tanto al precio como a la dosificación.
Italia conserva una ventaja en la percepción premium
A pesar del liderazgo español en las importaciones, Italia ha disfrutado tradicionalmente de una posición más fuerte cuando el consumidor irlandés piensa en aceite de oliva de alta calidad.
El estudio del ICEX señala una diferencia especialmente visible en el etiquetado. Los productos italianos suelen destacar de manera expresa su procedencia e incluso sus denominaciones geográficas, mientras una parte importante del aceite español comercializado históricamente en la gran distribución no ha utilizado el origen con la misma intensidad como argumento de valor.

Sant’ Angelica, AOVE de la Maremma toscana comercializado por Arnotts dentro de su oferta gourmet. Imagen: Arnotts.
Esto provoca una paradoja: buena parte del aceite que consume Irlanda procede de España, pero la imagen de producto premium ha estado más asociada a Italia.
El propio lineal actual ofrece, sin embargo, señales de cambio. Tesco comercializa ya dentro de su gama Finest un AOVE identificado explícitamente como Spanish Extra Virgin Olive Oil, elaborado con aceitunas españolas. En paralelo mantiene referencias italianas y sicilianas en la misma gama premium.
La aparición del origen español dentro de una línea de posicionamiento superior resulta significativa. España comienza a presentarse no solamente como país proveedor, sino también como atributo visible del producto. Esa evolución conecta directamente con la importancia de construir una marca de aceite de oliva capaz de expresar origen, calidad y diferenciación.
“El reto del AOVE español en Irlanda no consiste únicamente en estar presente en el lineal, sino en conseguir que su origen ayude a justificar calidad, singularidad y precio”.
El canal gourmet abre espacio al AOVE español
Es precisamente en el segmento gourmet donde el origen español alcanza una representación más clara. Las tiendas especializadas han incrementado su oferta de AOVE español y presentan productos en los que variedad, procedencia y marca adquieren mucha más importancia que en la gran distribución.
El estudio del ICEX identifica referencias españolas como Castillo de Canena, OMED, Nobleza del Sur, Finca La Torre o La Chinata en establecimientos especializados. Los precios observados en este canal se sitúan claramente por encima de los supermercados y pueden superar ampliamente los 30, 40 o 50 euros por litro.
El consumidor de este segmento conoce mejor las diferencias entre aceites, muestra mayor disposición a probar distintas variedades y utiliza el AOVE principalmente como producto para aliñar, acompañar o finalizar platos.
Dublín concentra actualmente buena parte de este mercado gourmet. La capital reúne establecimientos especializados, una población más cosmopolita y una mayor presencia de productos internacionales de alta gama.
Dublín concentra hoy la oportunidad premium
La expansión del AOVE español de gama alta se ha producido especialmente en Dublín. Tiendas especializadas y distribuidores independientes han contribuido a incrementar la visibilidad de marcas españolas que anteriormente apenas tenían presencia fuera de circuitos muy concretos.
El propio ICEX apunta una circunstancia interesante: ciudades como Cork o Galway cuentan también con comercio gourmet, pero el aceite italiano conserva allí todavía una presencia especialmente fuerte.
Para el producto español, estas ciudades muestran un mercado menos desarrollado que Dublín y, al mismo tiempo, una posible vía de crecimiento para propuestas capaces de competir mediante origen, calidad y diferenciación.
Una distribución muy concentrada
La distribución alimentaria irlandesa está dominada por un número reducido de operadores. Tesco, Dunnes Stores y SuperValu concentran conjuntamente alrededor del 70 % del mercado minorista, mientras Lidl y Aldi poseen también una cuota muy significativa.
Esta concentración concede un elevado poder de negociación a las grandes cadenas y convierte el acceso a la distribución generalista en un proceso exigente para las marcas independientes.

St Stephen’s Green Shopping Centre, uno de los espacios comerciales más reconocibles del centro de Dublín. Foto: Selim Karadayı.
En paralelo existe una red de distribuidores especializados, tiendas gourmet y operadores dirigidos al canal HORECA que puede resultar más adecuada para productos de menor volumen y mayor valor añadido.
El sector de la restauración convencional continúa siendo especialmente sensible al coste, por lo que el crecimiento del AOVE premium se concentra principalmente en restaurantes de mayor categoría y establecimientos especializados.
La marca de distribuidor gana protagonismo
Las marcas propias de los supermercados tienen una presencia importante en el mercado irlandés y el ICEX identifica su crecimiento como una posible vía de entrada para empresas españolas capaces de suministrar grandes volúmenes.
Pero la marca de distribuidor no ocupa únicamente los primeros precios. Las propias cadenas han desarrollado gamas superiores en las que el origen, la procedencia geográfica y el perfil sensorial forman parte del posicionamiento.
El ejemplo de Tesco Finest muestra bien esta evolución: bajo una misma marca de distribuidor pueden convivir AOVEs españoles, italianos o sicilianos diferenciados mediante origen, sabor y usos recomendados.
El supermercado deja así de utilizar su marca propia exclusivamente como herramienta de precio y la convierte también en vehículo para segmentar el mercado.
Un mercado especialmente preparado para la venta online
Irlanda se encuentra entre los países europeos con mayor penetración del comercio electrónico. Esta familiaridad con la compra digital se refleja también en la distribución alimentaria: Tesco, Dunnes Stores y SuperValu ofrecen servicios de compra online y los establecimientos gourmet complementan habitualmente sus tiendas físicas con comercio electrónico.
Algunos distribuidores especializados trabajan incluso principalmente a través de Internet, lo que amplía las posibilidades para productos de nicho que no necesitan competir desde el primer momento por un espacio en la gran distribución.
Para un AOVE de gama alta, el entorno digital permite además ofrecer más información sobre variedad, procedencia, perfil sensorial, premios o usos gastronómicos de la que normalmente cabe en el frontal de una botella.
Irlanda es un mercado próximo desde el punto de vista comercial
España e Irlanda forman parte de la Unión Europea, por lo que el aceite de oliva español puede circular entre ambos países sin aranceles aduaneros.
Además, el aceite de oliva destinado a alimentación está sujeto en Irlanda a un tipo de VAT del 0 %. La comercialización se encuentra sometida esencialmente al marco regulatorio comunitario aplicable al aceite de oliva y al etiquetado alimentario.
La adaptación más evidente para una marca española es lingüística: la información obligatoria destinada al consumidor irlandés debe presentarse en inglés, aunque pueda complementarse con otros idiomas.
En consecuencia, las principales barreras para el productor español no se encuentran tanto en los aranceles o en una normativa radicalmente diferente, sino en la distribución, el precio, la adaptación de la oferta y la construcción de una posición reconocible dentro del mercado.
Qué puede encontrar una marca española en Irlanda
Irlanda es un mercado relativamente pequeño, maduro y altamente competitivo, pero presenta algunas condiciones especialmente interesantes para el aceite de oliva español.
- España posee una posición de liderazgo muy consolidada como proveedor.
- El consumidor conoce ya el aceite de oliva y lo incorpora habitualmente a su alimentación.
- Existe sensibilidad al precio y preferencia por sabores relativamente suaves.
- Los formatos pequeños y los aceites en spray tienen una presencia significativa.
- La gran distribución concentra gran parte de las ventas.
- Las marcas de distribuidor ocupan un espacio creciente, también en segmentos premium.
- El canal gourmet ofrece mejores condiciones para comunicar origen, variedad y calidad.
- Dublín concentra buena parte de la demanda de AOVE español de alta gama.
- El comercio electrónico facilita el acceso a consumidores interesados en productos especializados.
La oportunidad para el aceite español parece encontrarse, por tanto, menos en aumentar su presencia física —que ya es muy elevada— que en mejorar la forma en la que esa presencia se transforma en valor.
Cuando procedencia, variedad, perfil sensorial y presentación ayudan al consumidor a comprender qué diferencia a un AOVE, el origen español puede dejar de funcionar únicamente como una referencia de procedencia y convertirse en parte de la identidad del producto.
En Cara Pública trabajamos en el diseño de marcas, etiquetas y packaging para aceite de oliva, ayudando a que cada producto pueda expresar de forma clara y coherente aquello que lo hace diferente dentro de mercados cada vez más competitivos.

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